
Llevo dos horas sentada en este café. Y es entretendio, no crean. E visto 4 bicicletas, 3 madres con carrito, 5 abuelos paseando, 3 parejas cogidas de la mano y 2 repartidores de periódico.
Pero lo que mas me ha llamado la atención a sido sin duda una mujer sentada enfrente mio, leyendo el best seller de Kent follet, lleva allí 10 minutos y tiene a su respectivo hombre observándola. No la conocerá de nada, pero la lleva observando esos 10 minutos, da un respingo cada vez que se parta el pelo suavemente de la cara para colocárselo detrás de la oreja y sé que desearía ser él quien lo colocara en su sitio. En un par de ocasiones se ha visto la intención de ir a saludarla, pero por miedo de romper esa sintonía silenciosa a dejado las cosas como estaban, observando desde su esquina de cristales traslucidos, prácticamente sinprovar el café ni el croissant que descansa en un plato. Ella pasa la pagina tan suavemente y el sigue el movimiento de su mano con los ojos, dibujando un semicírculo que acaba en su pierna. En ese momento a ella se le caé el libro al suelo, con un seco CLAP la stapas del aclamado betseller chocan con el linóleo. Faltan segundos para que el llegue a donde esta ella y le recoga el libro del suelo mientras que con una sonrisa se lo devuelva a su dueña. Ella también le sonríe. Y también le mira con dulzura.
El se va feliz, esos diez minutos de espera, han merecido la pena.
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